Cuentan de un sabio, que un día tan pobre y mísero estaba, que sólo se sustentaba de unas yerbas que cogía. ¿habrá otro, entre sí decía, más pobre y triste que yo? Y cuando el rostro volvió, halló la respuesta, viendo que iba otro sabio recogiendo las hojas que el arrojó.
2 comentários:
Duerme, durme,Sabela, porque mañana vas a la isla ...
le tenias que haber echo caso al de arriba... y no estar hasta las 3 de pendoneo por la gripe adelante jajajjajaa...
si ejkeeeee...
que estes bien linda.
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